Tom Petty-Walls(Circus)

Como muchos de ustedes sabrán, Tom Petty es uno de los más afamados músicos de norteamérica, aunque por estos lares no se le conoce demasiado. Con sus casi inseparables Heartbreakers lleva décadas haciendo ese clásico rock americano con regustos country que tanto nos gusta a algunos.

Pues bien, hay que confesar que nunca fuimos especialistas en su vida y milagros más allá de algún tema suelto por ahí , recopilatorio de turno y alguno de sus últimos discos, pero todo cambió al ver este vídeo.

Lo de siempre, curioseando por internete te encuentras joyitas que te dejan anonadado. El tema pertenece a la banda sonora de “She´s the one” (película de los noventa con Jenifer Aniston y Edward Burns entre otros) y puedo prometer y prometo que nos mantuvo obsesionados durante un tiempecito. La base rítmica con percusión por doquier, la guitarra de 12 cuerdas restallando, los coros caóticos del estribillo, todo con una sencillez aparente que abruma…y el vídeo, precioso también, con su intro y su outro.

Así que no hemos tenido más remedio que ponernos al lío y hacernos fanes del señor Petty y su banda. Y para que disfrutéis de lo guapos que son (fina ironía castellana) os dejamos su versión de Taxman y de Handle with Care (Traveling Wilburys) en el Concierto homenaje a George Harrison.

Traveling Wilburys

Algo habíamos oído hablar de los Traveling Wilburys, que si un supergrupo con Harrison y Dylan, que si se lo pasaban muy bien, que si también estaba Roy Orbison…El caso es que hasta hace bien poquito permanecían en ese limbo de los justos donde habitan aquellos de los que un día seremos fans, esperando que los descubramos. Fue en el Concert for George donde aparecía un tema pegadizo, “Handle with care”, cantado por Tom Petty y Jeff Lynne, que despertó mi curiosidad. Y gracias a youtube todo vino rodado.

La historia es más o menos como sigue. George Harrison propuso este tema como cara b del single “This is love” de su álbum del 88 “Cloud nine”. Y a la compañía de discos le pareció tan bueno que le pidió que no lo desperdiciara como cara b. El caso es que el tema se había grabado en el estudio de Bob Dylan (no necesita presentación, Premio Príncipe de Asturias, voz de gato, el mejor letrista del mundo, padre de los cantautores eléctricos, amén) con Jeff Lynne como productor(alma mater de la ELO, rock sinfónico de los 70 y procuctor de prestigio) y con la colaboración de otros dos colegas que pasaban por ahí, Tom Petty y el gran Roy Orbison (admirado por todos, por los Beatles más que por nadie). De eso a hacer un disco entrero juntos hubo un paso. Se lo pasaban realmente bien, haciendo barbacoas con los niños, grabando y componiendo en igualdad de condiciones y sin la presión a la que les sometían sus carreras (de rock stars) en solitario.

El nombre de Traveling Wilburys al parecer surge de un chiste privado de Harrison y Lynne, que cuando grababan algo que no les gustaba lo llamaban Wilbury (”will bury it in the mix-lo eliminaremos en la mezcla”). Con un sentido del humor entre inglés (no olvidemos que Harrison era más que colega de los Monty Python) y de granjero americano, cada miembro del grupo eligió un seudónimo, fingiendo ser los hermanos Wilbury. Con la colaboración a la batería de Jim Keltner, el sexto Wilbury, surgió un primer álbum, Volume 1, y un par de años después y tras el fallecimiento de Roy Orbison un segundo, Volumen 3 (lo que es el humor inglés). La acogida fue buena, no en plan superventas, ni falta que les hacía, pero se hicieron su huequito en el panorama de la época. El caso es que este año por fin se editan en España los dos discos, en una caja llamada Collection que incluye un dvd con sus vídeos y un pequeño documental. De entre los dos discos (25 temas en total) descartaría como mucho uno o dos cortes. El resto son pura cremita para el paladar auditivo.

Estos cinco capos se juntaron en un estudio a disfrutar, y se nota, y nos hacen disfrutar a nosotros casi dos décadas después. Un regusto a rock clásico, del de los 50 (a ver, si está Roy Orbison con sus secuaces!!), incluso con alusiones expresas a temas de género (”7 deadly sins”) giros al country y pop del de siempre, letras más que dignas-algunas antológicas (irónico Dylan en “Congratulations”), estribillos pegadizos, punteos de lujo…todo lo necesario para llevarlo vuelta y vuelta en el cd del coche.

La producción es exuberante (marca de la casa de Lynne: menos es más…y una mierda), destacando una base de guitarras acústicas de 6 y 12 cuerdas (5 guitarristas, es lo que tiene), y la importancia de los coros, de lujo, muchas veces en pregunta-respuesta para aprovechar la circunstancia de tener cinco cantantes (que por cierto, se turnan como voz principal) . Un master de producción donde ni sobra ni falta, y donde cada detalle se escucha donde y como es necesario.

Una cosita más para destacar, para los muy cafeteros. El hecho de tener cinco figuras de esa talla funcionando con pleno altruismo hace que las canciones sean de una riqueza compositiva extraordinaria. Como pasaba en las clásicas de Lennon-McCartney, alguien propone la canción casi entera y otro u otros le añaden una parte nueva, contrastante (el middle-eight, lo llamaban, los ocho compases de cambio) que te deja perplejo, un tema dentro de otro tema…

En fin, resumiendo, que toda persona de bien debería ser fan de los Wilburys, al menos un poquito.

Bruce Springsteen-Magic

No nos vamos a engañar. Después de 35 años de carrera, quien espere algo nuevo del señor Springsteen lo lleva clarinete. Tiene un modelo de canción rápida, uno de balada y uno de medio tiempo, pero amigo, cómo suena. Quien haya visto un directo de Springsteen y la E-Street Band (o visto un dvd, no nos vamos a poner tontos) sabe de lo que hablo. Después de tres décadas tocando juntos los temas de Springsteen son una auténtica máquina de precisión, cada cual tiene su parcelita bien delimitada en la que trabajan para el tema, y tanto en directo como en estudio funcionan como una auténtica apisonadora: mil guitarras, a repartir entre el jefe, el señor Lofgren y el Soprano Van Zandt, el piano de maese Bittan, órganos y acordeones de Federicci, la batería más que contundente (ah, pero lleva timbales?) de Weinberg y el bajo de Tallent. Y por supuesto el gran Clemons con su saxo, copyright de los solos pop-rockeros y la señora de Springsteen a los coros y más guitarras. En su nuevo disco de estudio, “Magic”, se despide de la E-Street Band haciendo lo que hace como nadie. Rock pegadizo de guitarras afiladas, estribillos potentes, contundencia rítmica, donde siempre hay espacio para añadir algo más a la mezcla. Cuenta la leyenda que Springsteen estuvo a punto de enloquecer buscando un sonido propio durante la grabación de Born to Run. Lo que consiguió, ese muro de sonido característico, denso y palpable, forma parte fundamental de la música popular de los últimos 30 años, y es lo que nos vamos a encontrar en este Magic. A quienes les guste, enhorabuena. Y a quien no, pues que no clique abajo y ya está.

La lengua popular-Andres Calamaro

Directo al ventrículo derecho. Tenía que venir un disco así para poner la banda sonora a estos días tan absurdamente post-estivales y ausentes de motivos (”…hay días sospechosamente light…”) . Adoración de fan o no: Calamaro campeón.

Cada cual que se aferre a sus orejillas y a sus tragaderas líricas: niñocubo sugiere encarecidamente tres “temones”:

corte 1. Los chicos. coros indefectiblemente argentinos y guitarras pesadotas. El estribillo-coreo es recomendable escucharlo a primera hora de la mañana para ponerse como un toro y así encajar mejor los ganchos rutinarios.

el corte 5. Mi gin tonic. La entrada y el cambio-estribillo (o lo que sea) es made in Andrés, o sea, made in dios. amén.

Corte 7. Cada una de tus cosas. Este tema es el paradigma de los pelos como escarpias. El minuto 2.08 y posteriores: inmejorables.

5 minutos más (Minibar) - ANDRÉS CALAMARO **NEW** **NUEVO**

Pues sí, hombres de poca fe. Calamaro ha vuelto como más nos gusta, haciendo de Calamaro, como siempre queremos desde nuestro egoísmo que se comporten nuestras estrellas, imitándose a sí mismos y dándonos nuestra dosis de genialidad cotidiana. No perdonamos a nuestros ídolos que quieran dejar de ser ellos mismos, que se anden por las ramas y que nos olviden. Seguimos su obra con la esperanza de recibir más de aquello que nos golpeó duro en su momento. “Alta suciedad” y “honestidad brutal” nos dejaron temblando, nos marcaron el camino a seguir, siempre quisimos más…
La verborrea arbórea de “el salmón” nos ocultaba el bosque, “el cantante” y “tinta roja” fueron chistes privados que muchos no entendimos,”el palacio de las flores” con nebbia nos dejó fríos, y luego “el regreso”, ahora el regreso, Calamaro con Ariel, Calamaro con Fito, “la lengua popular” Calamaro ha vuelto. Hombres de poca fe…